Nada más veraniego que un tomate jugoso, madurado en su mata y aún tibio por los rayos del sol. Originarios de Sudamérica, los tomates pertenecen a la familia de las solanáceas junto con las papas y las berenjenas. En un principio, los europeos creyeron que eran venenosos. En EE. UU. sólo se convirtieron en un alimento básico en el siglo veinte y actualmente ocupan el tercer lugar de popularidad entre las verduras. Botánicamente son una fruta, pero el gobierno de EE. UU. los clasificó como verduras para propósitos comerciales.
Aunque se pueden conseguir frescos durante todo el año, son mucho más sabrosos en pleno auge de su temporada, de junio a septiembre. Trata de comprar tomates cosechados localmente en los “farmers´ markets”, donde los granjeros a menudo venden antiguas variedades que representan todos los colores del arcoíris. Deja que los versátiles tomates se luzcan en tus ensaladas, sándwiches, platillos de pasta y pizzas. Verás que el verano ¡nunca tuvo mejor sabor!