Jugar en el barro en un día lluvioso puede ser divertido para los niños. Pero preparar algo delicioso ¡y después comerlo! puede ser aún más fascinante. Lleva a tus pequeños cocineritos a la cocina en un día de lluvia y deja que pongan las manos en comida de verdad. Nada es más sencillo que derretir y mezclar un surtido de deliciosos ingredientes. ¿Cómo van a negarse los niños a trabajar con mantequilla de cacahuate, chocolate, malvaviscos y cereal crujiente? Vas a desear que llueva más a menudo…