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Refrigerios sensatos para niños

Tiene sentido darles refrigerios (snacks) a los niños. Por lo general, los niños pequeños sólo pueden contener pequeñas cantidades de alimento a la vez y, sin embargo, necesitan suficientes calorías para crecer y jugar. Los refrigerios proveen calorías y algunos de ellos pueden aportar nutrición con vitaminas y minerales importantes. Los niños mayores necesitan calorías, vitaminas y minerales para crecer y tener energía para sus actividades. Probablemente se la pasan corriendo entre sus actividades en la escuela y con sus amigos; por eso los refrigerios deben ser rápidos y fáciles, pero también nutritivos. Los siguientes son unos consejos de refrigerios sensatos para niños:

  • Los días en que tú y tu niño pequeño o preescolar estén ocupados con amigos y actividades, echa en tu cartera un refrigerio para llevar. Cuando quieran descansar, siéntate con tu niño y ayúdalo a relajarse y a concentrarse en el refrigerio. Elige alimentos que sean fáciles de llevar (cereales para el desayuno, galletas con forma de animales, fruta, rebanadas de queso) y córtalos en trozos tamaño bocado para que sea fácil comerlos.
  • Usa las meriendas para incorporar alimentos de grupos alimenticios que no formaron parte de la comida anterior. Por ejemplo, si tu niño no bebió leche al almuerzo, sírvele un yogur o rebanadas de queso como refrigerio.
  • Para fomentar una buena nutrición, incluye alimentos de por lo menos dos grupos alimenticios a la hora de la merienda. Considera estas excelentes ideas para cuando coman refrigerios en casa:

    1. Cereales (grupo de granos) con leche baja en grasa (grupo de productos lácteos),
    2. Un batido con yogur (grupo de productos lácteos) y fresas o una banana (grupo de frutas),
    3. Sopa de verduras (grupo de verduras) y galletas integrales (grupo de granos).
  • Para saciar el apetito de los niños y aportarles energía para sus actividades, planifica refrigerios entre las comidas, no muy cerca de la próxima comida. Una buena pauta es servir refrigerios de dos a tres horas antes de una comida.
  • Facilítale a los niños el acceso a refrigerios nutritivos, designando un lugar especial para refrigerios en la despensa y la nevera.
  • Los niños mayores a menudo tienen apetito cuando vuelven de la escuela. Abastécete de productos para refrigerios rápidos, tales como frutas, galletas de higos, panes tipo “bagels”, pan, tortillas, queso, mantequilla de cacahuates (maníes) y verduras crudas listas para comer.
  • Los niños mayores a menudo tienen apetito cuando vuelven de la escuela. Abastécete de productos para refrigerios rápidos, tales como frutas, galletas de higos, panes tipo “bagels”, pan, tortillas, queso, mantequilla de cacahuates (maníes) y verduras crudas listas para comer porciones adecuadas para los niños.
  • Pon un refrigerio, por ejemplo, una porción de un alimento no perecedero en la mochila de tu niño cuando tenga deportes u otras actividades inmediatamente después de la escuela. Aquí tienes algunas ideas para empezar: barra de cereal, mezcla de frutos secos con nueces, semillas y pasas PLANTERS trail mix, fruta fresca o seca, verduras troceadas, un sándwich de mantequilla de cacahuates, un jugo frío o un envase de leche.
  • Cuando tú y tus niños vayan a estar todo el día afuera, mantén fríos los refrigerios perecederos, poniendo un paquete de hielo dentro de un envase aislante limpio o a una heladera portátil.
  • Ten en mente la seguridad durante la hora de la merienda. Siéntate con los niños y supervísalos. Corta en trozos pequeños, tamaño bocado, alimentos tales como carne, perros calientes, uvas, frutas y vegetales crudos, cubitos de queso y anima a los niños a masticarlos bien. A los niños menores de 6 años trata de no servirles alimentos pequeños y duros, tales como nueces (que pueden atragantarlos si se los tragan enteros.

Enlace relacionado:

La alimentación de niños pequeños

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