ESCURRE la piña, reservando el jugo. Añade agua fría al jugo hasta que complete una taza y media; pon a un lado. Coloca 7 rodajas de piña en el fondo de un molde redondo para pasteles de 9 pulgadas. Pon las mitades de cereza, con el lado cortado hacia arriba, en el centro de cada rodaja de piña. Corta el resto de las rodajas de piña; pon aparte.
REVUELVE el agua hirviendo y la gelatina en un tazón grande por lo menos 2 minutos o hasta que la gelatina se disuelva completamente. Agrega revolviendo la mezcla ya medida de agua y jugo de piña. Separa una taza de la gelatina a temperatura ambiente. Refrigera la mezcla de gelatina restante por hora y media aproximadamente o hasta que quede espesa (al introducir una cuchara en la gelatina debe dejar impresa una huella).
AGREGA revolviendo la piña cortada a la gelatina espesa. Con una cuchara coloca la gelatina sobre las rebanadas de piña en el molde. Refrigera por 30 minutos o hasta que cuaje. No debe endurecerse (al tocarlo debe pegarse al dedo y poder moldearse).
BATE la taza de gelatina reservada gradualmente con el queso crema usando un batidor manual de alambre hasta que quede bien mezclado. Vierte sobre la capa de gelatina en el molde. Refrigera por 4 horas o hasta que quede firme. Saca del molde. Adorna al gusto. Guarda sobrantes de la gelatina en el refrigerador.